Cuando nos sentimos agotados, con la sensación de opresión que se siente por ciertos pensamientos, actitudes, hace que parezca que no creamos en nada, que no existe ninguna alternativa, y dudamos porque las cosas han ido mal, que todo es un desastre. Dejar fluir, no todo es de la manera en que lo vivimos. Nuestro cuerpo, nuestros pensamientos, generan un estado permanente de diferentes sensaciones. Debemos ser lo mas genuinos con nosotros mismos, y dejar que fluya, que nuestra energía se renueve, sin resistencia y sin obstáculos.
Estos conflictos que nos llevan a esos efectos o percepciones desagradables, son emociones de ideas viejas, decadentes, pensamientos acostumbrados y acciones reiterativas que no fluyen.
Es bueno sacar y reconocer esas ideas a la superficie y liberarnos de ellas. Necesitamos darnos cuenta de los cambios, sin hacer nada específico, solo dejar de hacer aquello que nos bloquea, liberarnos de la negación, de la desconfianza, y dispersar todos los indicios de la duda. La salida aparecerá por si misma en el momento preciso.

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