La dicha, la felicidad, la alegría, el estado de paz o serenidad, es una condición constante, completamente ajena al entendimiento. No obstante, si pudieses imaginarte cómo sería eso, lo desearías aunque no lo entendieses. Los pensamientos que parecen destruir, que nos dan miedo o traen dudas, son aquellos que le enseñan al pensador que uno puede ser " destruido", es como que le damos valor a lo efímero mas que lo constante. El deseo, la absoluta firmeza de creer que merecemos y somos capaces de percibir esa experiencia, nos fortalece para que nos haga sentir que tiene que ser persistente, comprendido y aceptado en nuestro interior, es la confianza y la seguridad de lo que deseamos. Reconocerlo, creer en ello, nos da la capacidad de poder disfrutar de ese estado permanente.
En todas las situaciones existe todos los ingredientes en bruto que pueden utilizarse para dar forma a una idea creadora.
Este blog, forma parte de eso, por ello es una herramienta para ser utilizada y compartida.
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viernes, 3 de octubre de 2014
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